Printed From:

Prevención farmacológica de las recurrencias

Para la prevención farmacológica de las recurrencias de la fibrilación auricular paroxística o persistente tras la cardioversión se administran fundamentalmente betabloqueantes y antiarrítmicos de clase I (como flecainida y propafenona) o III (como amiodarona y sotalol). Según la enfermedad subyacente, entre el 50% y  el 60% de los pacientes tratados mantiene el ritmo sinusal al cabo de un año (23% sin tratamiento antiarrítmico) (15). En España, desde septiembre se dispone también del antiarrítmico de clase III dronedarona para la prevención de las recurrencias.

La amiodarona es el fármaco más eficaz en cuanto a la cardioversión farmacológica a ritmo sinusal. Tras 16 meses, ha ocurrido solo una recurrencia en el 35% de los pacientes tratados (63% tratados con sotalol o propafenona) (32). Amiodarona no origina un incremento de la mortalidad en caso de función limitada del ventrículo izquierdo y, por consiguiente, es el fármaco de referencia en estos pacientes. No obstante, su administración está limitada por efectos secundarios extracardíacos graves, como toxicidad pulmonar y hepática, hiper o hipotiroidismo y alteraciones gastrointestinales. Los efectos secundarios cardíacos, como proarritmias, son escasos (27).

Los betabloqueantes pueden administrarse como fármaco de referencia antes de la introducción de los antiarrítmicos para intentar prevenir las recurrencias. Los betabloqueantes suelen administrarse especialmente cuando existen indicios de inducción simpática de la fibrilación auricular, como la debida a sobrecarga física (15).

La dronedarona es un nuevo antiarrítmico disponible en el mercado español desde finales del año 2010. Es el único antiarrítmico que ha demostrado una reducción de la mortalidad y la hospitalización por causa cardiovascular (24%) (estudio ATHENA) (20). Reduce la frecuencia cardíaca (estudio ERATO) y mejora el mantenimiento del ritmo sinusal (estudios EURIDIS/ADONIS) de forma significativa; sus efectos secundarios son comparativamente inferiores y las proarritmias son menos frecuentes. La dronedarona está contraindicada en los pacientes con insuficiencia cardíaca grave (NYHA IV) y en los pacientes descompensados poco antes de su administración.

La flecainida y la propafenona mejoran el mantenimiento del ritmo sinusal en los pacientes con fibrilación auricular paroxística. En la fibrilación auricular crónica son menos eficaces (15) y están contraindicadas en los pacientes con cardiopatías estructurales, como cardiopatia coronaria e insuficiencia cardíaca, así como hipertrofia del ventriculo izquierdo.

El sotalol también es eficaz en el mantenimiento del ritmo sinusal. Tiene un alto riesgo prearritmogénico (5%); por esto, al inicio del tratamiento deben realizarse controles frecuentes con ECG (15).

Área para Profesionales

Perfil